Cuba seduce

By Fco. Cecilia - jueves, julio 28, 2022

El espíritu, la personalidad y el alma de La Habana, seducen hasta el punto de enamorar. Su imagen icónica, el sentimiento y la pasión que transmite, te marca para siempre como un permanente y profundo tatuaje dibujado con mimo en el corazón. Viajar y vivir La Habana vieja es una autentica experiencia, la dura lucha diaria por la vida es convertida en sonrisas, alegría, color y música para subsistir.


Viaje Habana Abuelohara

El alma de Cuba, la amabilidad, la educación y la sonrisa de sus gentes contagia, se transmite fácilmente en la atmósfera caribeña por toda la isla y especialmente en los rincones más auténticos de su capital, donde ver un hermoso atardecer desde el Malecón puede convertirse en la mejor manera de acabar el día en un precioso sueño. Cuba seduce.

El ritmo musical, los colores y la imagen de la ciudad, hoy son fácilmente exportables. Enviar mis fotografías en Instagram aprovechando algún momento de descanso en una plaza pública atrapando la huidiza red wifi del gobierno, ha tenido una preciosa e inesperada recompensa. Mi amigo Luis González Carrillo se vio provocado e inspirado al ver las fotografías para escribir un bonito y personal relato policiaco.


Viaje Cuba Abuelohara

Acabamos de llegar de nuestro viaje a Cuba y este es el primera artículo que escribo en relación con los 20 días en Cuba. El relato novelado de Luis, para mi un regalo personal, merece este primer puesto en la serie de post que sin duda este viaje provocará en el blog de "Las cosas del Abuelo O'hara". Añadidas algunas de mis fotografías en las que se basó para su sueño en La Habana, aquí os dejo el texto completo de su novela corta "Nunca digas mi nombre"

Cuba seduce. ¿Quién no ha soñado alguna vez con viajar a Cuba y visitar La Habana vieja?. Ahora puedes intentarlo desde este entretenido relato con alguna de mis fotografías en las siguientes entregas de "Nunca digas mi nombre". Cada día te dejaré varios capítulos hasta finalizar y en la tercera y última entrega, tendrás la obra completa de Luis en un pdf.

Espero que te guste.


Viaje Cuba Abuelohara
Crepúsculo en el Malecón. Cubanos de todas las edades comienzan a salir a visitar y ver atardecer desde el lugar más querido y emblemático en La Habana, el único "Malecón" que se escribe con mayúscula.



NUNCA DIGAS MI NOMBRE   (Luis González Carrillo)

Capítulo 1

El sargento Cecilia, ya jubilado, se encuentra en La Habana, Cuba, en un viaje de placer con un grupo de amigos fotógrafos de Madrid. En cuanto supo de su presencia su amigo, el comisario Mario Conde, quiso hablar con él.

En el país caribeño últimamente se estaban cometiendo una serie de delitos relacionados con el trapicheo de alimentos debido al pertinaz racionamiento de la comida que se podía adquirir (en España durante toda la postguerra a este comportamiento delictivo se le llamó estraperlo), el asunto empezaba a tomar un cariz peligroso por lo que suponía que no toda la comida, escasa, estuviera disponible para la población.

Cecilia era la persona ideal dado su conocimiento adquirido en su larga carrera profesional y por sus relaciones con las policías locales de otros países europeos donde era realmente apreciado. Había participado en múltiples seminarios y cursos donde se trataba este tipo de delincuencia, carteristas, descuideros, venta ilegal en mercadillos, trapicheo de droga a pequeña escala,...

Aprovechando los desplazamientos del grupo por toda la isla caribeña para realizar los reportajes fotográficos que pusieran en valor la hermosura del país y sus gentes, su misión consistiría en utilizar esta excusa de tapadera y poder ir tomando imágenes de las fechorías.

Ya en la primera foto que mandó a la comisaría central se podía apreciar el verdadero objetivo de su misión. Con una toma espectacular en un primer plano duplicaba en un charco del último chaparrón, el reflejo de un Cadillac de los años sesenta rojo brillante y blanco, se apreciaba el verdadero objetivo de la misión, a la derecha al fondo de la imagen se podía ver una pareja que marchaban en una actitud sospechosa hacia un destino incierto.

Paco estaría allí para documentar y ayudar a resolver aquellos entuertos.


Capítulo 2

El viaje continúa por la isla caribeña.

Desde luego la exposición va a quedar genial, nadie podría cuestionar los motivos de su viaje, los amaneceres y atardeceres cubanos son maravillosos, pareciera que la luz ensayaba sus tonalidades matutinas y vespertinas en esta isla. Los crepúsculos desde el Malecón son difícilmente superables.

Las escenas costumbristas del día a día en los pueblos eran tan reales que los personajes retratados podrían bajar en cualquier momento del encuadre.

Pero el la última foto enviada, un blanco y negro al más puro estilo clásico donde la vista se perdía al final de la calle en un perfecto punto de fuga, se podía apreciar en segundo plano a unos jóvenes con un carro, eran algunos de los sospechosos de cometer las tropelías y el sargento lo tenía bien documentado.

Sin embargo, las noticias que le llegaron de la comisaría central no eran nada buenas, los pequeños chanchullos quedaban en un segundo plano.

El cadáver de una prostituta había aparecido en el Malecón con claros signos de violencia. Mario Conde había llamado a nuestro sargento, tenían que hablar urgentemente. Le pidió que no olvidara la cámara.


Capítulo 3

Se llamaba Amelie, bueno ese era su nombre de guerra, Salvadora María de los Remedios Cifuentes Pérez era su verdadero nombre. Su cuerpo lo encontró un turista canadiense que corría por el Malecón de los desamparados, de las desamparadas habría que renombrarlo, de buena mañana. Estaba entre unos contenedores en la esquina con el callejón de la Perseverancia.

Amelie era muy conocida en la zona, y muy querida, su historia era la de tantas otras, joven, guapa y pobre, con ganas de sacar a la familia de tanta miseria.

El régimen incapaz de proteger a sus habitantes por su incompetencia y cerrazón pero también, y sobre todo, por el brutal e injusto bloqueo al que durante décadas llevaba imponiendo el gobierno de los USA al de La Habana, pero quien lo sufría era la población cubana, no facilitaba realmente que esta pudiera ir levantando cabeza.

Ella provenía de una aldea del interior, y el paseo marítimo siempre le fascinó, por eso era su zona. Su zona para trabajarse a los turistas sin escrúpulos y con ganas de comprar cuerpos. No hubo otra posibilidad de conseguir algo de dinero para ella.

El comisario Mario Conde y el sargento Cecilia miraban con rabia ese cuerpo dislocado, esa cara tan hermosa congelada en el dolor y la estupefacción, los dos coincidieron, sus ojos gritaban que conocía al asesino.

 

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