NUNCA MÁS un 6 de agosto como aquél

La noticia es el silencio. Esa es la cuestión. Prácticamente ningún noticiario, periódico o radio habla de  lo que hace solo unos años fue la mayor masacre sufrida por un pueblo por la caída de una bomba y sin previo aviso. Otra circunstancia sería, con seguridad, si el que lanzó la bomba sobre Hiroshima hubiera sido un país distinto a los Estados Unidos, entonces seguramente estaríamos reprochando cada año el seis de agosto su comportamiento y homenajeando a las victimas en todo el mundo.

El horror de las bombas tenía nombre. Los americanos, tan particulares como siempre les pusieron nombre: "Little Boy" la bomba que mató a 140.000 personas en Hiroshima y "Fat Man", aquella que mató a 80.000 personas en Nagasaki (menuda gracia). Al finalizar la segunda guerra mundial adoptaron lo que se conoce como "Los tres principios antinucleares": Principio de no producción de armas nucleares, principio de no posesión de armas nucleares y principio de no autorización de armas nucleares sobre su territorio, todos ellos para Japón y los países colindantes.... 

Es por eso que traigo aquí estas fotos y estos textos de "Hiroshima Peace site" en memoria de los muertos y de los vivos que sufrieron y aún sufren las consecuencias de los ataques del 6 y el 9 de agosto de 1945 en Hiroshima y Nagasaki. Han sido los únicos ataques nucleares de la historia y así debe continuar.

NUNCA MÁS UN 6 DE AGOSTO COMO AQUÉL DE 1945


Luchando entre la vida y la muerte


Bajo chispas blancas azuladas
mi piel se desgarra
en mis ojos empapados en sangre
el sol es oscuro.
Huyo sobre la arena pedregosa,
ayudando a mis piernas vacilantes
con un palo de bambú.

De la carne abierta sale un hueso,
Nunca mas un 6 de agosto como aquel. Abueloharauna madre postrada en el camino,
protegiendo a un niño muerto
y tosiendo algo negro
"¡está caliente! ¡está caliente!
¡madre!"

Un estudiante se retuerce en el suelo
por las ampollas sangrientas que le estallan.
sus ojos aplastados,
su ropa quemada por el destello,

Los cabellos erizados,
los brazos levantados hacia el cielo.
¿Vivo o muerto?
¿Hombre o mujer?
Apenas una cara gris que flota en el río

("Hiroshima", por Nakamura, de la Colección de Poemas Bajo la nube de la bomba')

"Los que lograron sobrevivir se arrastraban entre los escombros de la ciudad, quemados severamente por los fuertes rayos de calor producidos por la bomba atómica. Su piel que había sido desgarrada por la explosión, colgaba en jirones de sus cuerpos. Ignorando lo que les había acontecido, cubiertos por el hollín y el polvo del fuego, apenas vestidos y sangrientos, con la ropa en harapos comenzaron a deambular sin rumbo por la ciudad en busca de un lugar seguro. Pocas de las personas que finalmente consiguieron salir de la ciudad en llamas, encontraron una cama, el tratamiento o la medicina adecuados. Ellos simplemente se dejaban caer dondequiera, cuando ya no podían seguir más. Sus palabras más frecuentes eran: "¡Denme un poco de agua!" "¡Agua, por favor!" El tremendo calor de agosto ayudaba a los gusanos a anidar en sus heridas sin cicatrizar. Muchos morían por esto, desesperados por el agua, sin poder volver a ver a sus familias.

La bomba atómica fue lanzada a las 8:15 de la mañana del 6 de agosto de 1945. Estalló con un deslumbrador destello a unos 580 metros encima del centro de la ciudad. La bola de fuego caliente blanca fue descrita por algunos como un pequeño sol. Se estima que había cerca de 350.000 personas en Hiroshima en ese momento. Este número incluía algunas decenas de miles de coreanos y chinos, inclusive trabajadores forzados. También se encontraban entre las víctimas, estudiantes de intercambio del sudeste asiático y presos de guerra americanos.
Un segundo después de la detonación, la bola de fuego alcanzó 280 metros de diámetro. La temperatura en el centro se hallaba por encima del millón de grados centígrados. El calor emitido por esa bola de fuego hizo que las temperaturas superficiales cerca del hipocentro, alcanzaran de 3.000 a 4.000 grados centígrados. A 500 metros del hipocentro, la presión debida a la explosión era de 19 toneladas por metro cuadrado. La velocidad máxima del viento llegó a 440 metros por segundo. Esta explosión aplastó sin más todos los edificios de madera dentro de un radio de dos kilómetros.
El fuego que se abatió contra la ciudad después de la onda de calor, la explosión y la radiación, no dejó otra cosa que escombros quemados. Cuando habían amainado los efectos agudos de la radiación inicial, hacia fines de diciembre de ese año, la bomba había reclamado las valiosas vidas de unas 140.000 víctimas. Los edificios en su mayoría se encontraban aplastados y quemados. La nube que se alzaba después de la explosión subió 12.000 metros en el cielo. Bajo esa nube en forma de hongo gigante, se perdieron instantáneamente decenas de miles de vidas debido a la interacción compleja del calor, de la explosión, y de la radiación, seguidos por un devastador fuego sobre la ciudad. La destrucción se extendió de manera inaudita..."

NUNCA MÁS UN 6 DE AGOSTO COMO AQUÉL DE 1945


Triciclo y casco de metal


Nunca mas un 6 de agosto como aquel. Abuelohara.Shin-ichi Tetsutani de 3 años de edad padeció el bombardeo cuando estaba jugando con su triciclo en el jardín de su casa a 1.500 metros del hipocentro. Él sufrió quemaduras terribles por los rayos emitidos por la bomba y murió esa misma noche. El padre de Shin-ichi, Nobuo, incapaz de pensar en enterrar a su hijo en un cementerio distante y solo, lo sepultó en el patio de su hogar con el triciclo que él tanto amaba. Puso un casco de metal en la cabeza de Shin-ichi. Cuarenta años después del bombardeo, su padre permitió que Shin-ichi fuera exhumado del patio y sepultado en una tumba apropiada. Este casco y el triciclo durmieron durante 40 años en el patio con Shin-ichi. Ahora están cubiertos de óxido y parecen a punto de desintegrarse a cada minuto, recordándonos los muchos años que han pasado desde el bombardeo.


NUNCA MÁS UN 6 DE AGOSTO COMO AQUÉL DE 1945


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