SU ÚLTIMA JORNADA (Relato)

By Fco. Cecilia - jueves, marzo 28, 2013

Su última jornada. Abuelohara.
Aquella sería su última jornada laboral. Después de treinta y cinco años había llegado el día de su jubilación. 

Normalmente se despertaba antes de que sonara el despertador, ya no necesitaba dormir tanto como cuando era joven. Pero aquella mañana aun se despertó antes. Supuso que era la intranquilidad del último día.

Empezó de peón en servicios, luego ascendió a ayudante y por último, a través de una promoción interna llegó a ser capataz. 

A algunos aquello, que se presentase a capataz, les pareció una especie de traición, ya que él había sido miembro destacado del Comité de Empresa y creían que su sitio siempre estaría allí, con ellos. Pero él pensaba que tenía todo el derecho del mundo a promocionar y mejorar sus condiciones económicas, y las de su familia, que tenía derecho a asumir más responsabilidad y colaborar en la mejora de los servicios en los que él creía. Solo tenía que hacerse todo correctamente, como en este caso se había hecho.

En estas reflexiones estaba cuando llegó al cantón donde tenía a su gente. Como un día más repartió las tareas, recogió los partes de incidencias y organizó su propia jornada. 
Sólo unos pocos sabían que se había acogido a la jubilación anticipada. Él mismo se sorprendió el día que lo solicitó, pues aún le faltaban cuatro años. Pero ni él se había dado cuenta de lo cansado que estaba. Había llegado al límite de sus fuerzas, habían podido con él.

Aunque recordaba con agrado e incluso con nostalgia tantos días pasados en su trabajo, ahora, desde unos años a esta parte, las cosas habían cambiado mucho. Ya no había, casi, empleados municipales, todo eran contratas a las que tenían que controlar y le llevaba los demonios como actuaban estas empresas con sus empleados y con el servicio que prestaban.

Estaba cansado de denunciar los incumplimientos y abusos, sospechaba que los argumentos que se utilizaban para las privatizaciones no eran los verdaderos. Sospechaba que algunos técnicos y políticos estaban sacando una sucia tajada del asunto y que ese era el principal motivo de desmontar los servicios públicos.

Pero para él ya era tarde, él ya no podría luchar más, su tiempo se había acabado y tenía la esperanza de que sus compañeros más jóvenes pudiesen demostrar sus sospechas y acabar con el despropósito. Él se iría a temporadas a su casa del pueblo a reencontrarse con sus compañeros de colegio, jubilados como él.

Cuando acabó su jornada, su última jornada se despidió abrazando a cada uno de sus compañeros, y se marchó a su casa. El Alcalde, ocupado en tareas más importantes, no bajó a decirle unas palabras de despedida, tampoco le esperaba.
Su última Jornada (Miguel Corto)

Fuente: Relatos en ccooweb Un relato publicado en abril del año 2007 por algún trabajador con el seudónimo de Miguel Corto. Tarde o temprano llegará la jubilación y entonces, tal vez nos levantemos antes de que suene el despertador para llegar a nuestra última jornada de trabajo.

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1 comentarios

  1. Muy bien rescatado Paco..... y hasta me ha dado un poco de nostalgia el tener textos escondidos, algunos con una importante carga emicional, como este, y algún otro otro que convenientemente retocado puede ir en la misma línea de que al final todas y todos somos personas.
    Gran trabajo. Felicidades comañero.

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