CALLAR SERÍA UN CRIMEN

By Fco. Cecilia - jueves, septiembre 05, 2013

Asesinatos

Sigue pasando el tiempo, con sus días y sus noches, para muchos demasiado cortos para hacer tantas cosas como tenemos en la cabeza. Para otros, un tiempo tan difícil, con días y noches eternas que hacen aún más complicado sobrevivir..., joder! pensar en esos niños, como los nuestros, que duermen con el ruido de los saqueos y las balas de fondo y viven de día intentando buscar algo de comer o donde refugiarse antes de que caiga la noche.

¿De que bando es un niño?, ¿del bando de los rebeldes?, ¿del gobierno?, si no es de ninguno ¿porque morir, porqué ser blanco y victima de ambos?. Ellos nos siguen esperando, los inocentes de verdad siguen esperando que nosotros y las Naciones Unidas tomen de una vez por todas una decisión que sirva para salvaguardar sus derechos, o de momento solo uno, el principal ahora, el de "VIVIR".

Son muchos los días y de nada sirven los buenos sentimientos sino hacemos nada con ellos. Para que tanta política, tanta preparación, tanta legislación..., si cuando alguien vulnera los más elementales derechos humanos y utiliza medios por todos repudiados, no tiene consecuencias inmediatas?

Tenemos conciencia, tenemos educación, sabemos comunicarnos y contamos con leyes y medios políticos para agruparnos y sobre todo, los hombres y mujeres de bien estamos comprometidos para intentar que todo esto cambie y debemos exigir a quienes tienen responsabilidades institucionales o sociales y reclamar algo más que palabras y discursos vacíos ante la barbarie, "callar sería un crimen"...

Los demócratas no podemos ser cobardes, no podemos demostrar falta de coraje y debemos convencer a todos y defender los derechos fundamentales, la dignidad de las personas, la libertad de todos y sobre todo y más importante, LA VIDA. Si no es así, no merecemos llamarnos hombres libres, ni hombres, ni libres. Tenemos la obligación de intentar cada día conseguir un mundo mejor. Cada uno desde su posición y posibilidades.

Hoy es jueves, han pasado muchos días y para ellos, los niños victimas de la violencia, la guerra, la desnutrición, la falta de atención... deben haber sido unos días inmensamente largos. Mas vale que los organismos internacionales y las Naciones Unidas a la cabeza decidan de una puñetera vez que hacer y den un paso adelante... Cada día son menos los niños que podemos salvar.

Al igual que otros post anteriores sobre este tema, acompaño estas letras con algún poema o relato. Esta vez os dejo unas letras de la escritora mexicana Adelfa Martín a la que sigo, de su libro "El mundo a mi alrededor" que estoy leyendo en estos días y que me parece vienen al pelo de lo que en estos momentos deseo transmitiros y que ella plasma de esta manera personal en su libro de cuentos. De su texto, el título de este artículo "Callar sería un crimen".


LOS NIÑOS Y LA GUERRA (Adelfa Martín)


No puedo -ni quiero- dejar de llorar por esos otros niños lejanos, tan parecidos a éstos, con sus grandes ojos negros y piel morena, de mirada vivaz e inteligente, con sus lágrimas permanentemente brotando como manantial que jamás se seca, y que nos miran fijamente, a través de las imágenes que nos muestran la televisión o los medios impresos, reclamando nuestra frialdad... sin alcanzar a comprender porqué para ellos no hay Reyes Magos, porqué para ellos no hay fiestas especiales que celebren su infancia... ni juguetes de marca... ni siquiera un sencillo trompo o unas canicas de colores... En estos momentos, un vaso de leche... o de agua fresca, serían regalos providenciales.

Tan pequeño que es el mundo, tan rápido que nos llegan las noticias, y que lejanas están esas manitas que no podemos asir, esas cabecitas que no podemos acariciar, esos tristes rostros que no podemos llenar de besos, ni desgranarles en los oídos palabras de consuelo y de esperanza.

Esas criaturas, antes que cualquier otro, han conocido sentimientos de miedo, de inseguridad, de orfandad.... han sufrido la invalidez y la soledad de hospitales que a duras penas pueden atender a los cientos que llegan día y noche...

Ven y escuchan a los adultos propios y extraños, con las bocas llenas de palabras que mas parecen insultos, con total insensatez e indiferencia por la vida humana, como dicen sus razones para justificar la guerra, la necesidad de atacar o defender... sin importar las consecuencias...

Quiero protestar -callar sería un crimen- porque no existe razón lógica ni ninguna justificación civilizada para sucesos que acaben con la vida de seres inocentes, no puede ser que se bombardeen escuelas con refugiados, no hay razón para que se les pongan armas en las manos a niños de 12 años para convertirlos, no en soldados, sino en carne de cañón, como sucede en algunos países, o para que los obliguen a trabajar en condiciones infrahumanas.

Los razonamientos para justificar las atrocidades suenan huecos, vacíos, propios de gente estúpida y ciega; deshumanizada, cruel y enferma...

Quiero abrazar a todos los niños que sufren... cerrar los ojos y visualizar alguno de los pocos lugares que el depredador humano aún no haya pisoteado con su bota destructiva para llevarlos allí, para permitirles que jueguen, que rían, que crezcan despacio... QUE SEAN NIÑOS....


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