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Viaje a Marruecos con la Nikon D850

Fotografia_Marruecos_AbueloharaÁfrica se torna como una estupenda oportunidad para los viajes y la fotografía, Marruecos por su cercanía en el destino perfecto para unos días de escapada.

Ya estuvimos 4 días en Marrakech hace solo un año y nos enamoró. Ahora en esta ocasión vamos a realizar una bonita ruta por cinco nuevas ciudades, visitando en el camino un llamativo enclave romano.

Un buen viaje a Marruecos con la Nikon D850 que me dará la oportunidad de probarla a fondo. Como es normal, las fotografías que encuentres en estos artículos del viaje, son con esta bestia de Nikon.

Este viaje de cinco días se convierte en una magnifica ruta que iniciamos en Fez para seguir hacia Meknes con una parada anterior en el poblado romano de Volubilis, para continuar con parada en Chefchaouen, Assilah y finalmente Tánger desde donde volamos de vuelta a España. Cada noche en un lugar y la ruta en autocar. Marruecos nos descubre su arquitectura, su gastronomía, sus colores y sus mezclas entre lo español y lo bereber, Medinas, fortificaciones, ruinas romanas, sus gentes, sus bulliciosos zocos y sus puestas de sol, vuelven de nuevo a enamorarnos.

Esta vez el viaje fue en grupo. Una aventura distinta que nunca antes habíamos probado desde las salidas de clase en el instituto y que tiene sus partes buenas y no tanto. Poner en marcha y organizar un grupo de 38 personas tiene su aquel y María la organizadora y nuestro guía Jonas, debieron implicarse muy a fondo. Las risas y la buena gente inclinan la balanza hacia el positivo de forma clara. Desde aquí un abrazo a todos esos corazones viajeros "TraveLovers" y por supuesto a mis compañeras inseparables con las que iría al fin del mundo sin dudar, Ana y Merche.


Fotografia_MarruecosOs dejo una fotografía del grupo en Volubilis, jajajaja, creo que nunca nadie fue capaz de volvernos a juntar, si descontamos los momentos en el transporte en autocar y avión, tuve que correr para entrar en la foto. 😅


Para no perdernos, aquí tenéis My Maps.





Marruecos es un país que nos transporta a un mundo de colores, olores y sonidos distintos, ritmos nativos en sus medinas, los bullicios de los zocos, las llamadas a la oración o sus sabores naturales con la fruta y las comidas en sus puestos. En definitiva, hay un sinfín de razones para hacer un Viaje a Marruecos y quedar maravillado con la solemnidad de sus templos de culto, la frescura de sus poblados bereberes o los silencios de la noche.

Desde Fez, hasta las faldas de la cordillera del Rif con sus pequeñas casas de un blanco deslumbrante y un azul de sueño, pasando por las playas de Assilah en el Atlántico o la ciudad más moderna de Tánger, este viaje ha supuesto una nueva mirada a África, un continente y un país, Marruecos, muy cercano a nosotros y desconocido para muchos.


COMENZAR EL VIAJE ....        ✈ Fez


Equipo fotográfico:

Cámara: Nikon D850


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Tánger - Viaje a Marruecos

Fotografia-Marruecos_AbueloharaNuestro encuentro ha sido fugaz, casi una prueba deportiva de marcha con punto de partida y llegada en la Avenida Mohamed VI junto a la entrada al puerto antiguo, lugar donde nos deja el autocar cuando llegamos desde la bonita población de Assilah. Desde allí, sin prisa pero sin pausa comenzamos a subir en dirección a la Medina y su punto más alto, la Kasbah, para después bajar de nuevo recorriendo las murallas. Estamos en la ciudad de Tánger a orillas del Mediterráneo.

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Al llegar, observamos con claridad que se trata de una enorme ciudad en desarrollo y contrastan enormemente sus construcciones modernas que parece que crecen de forma desenfrenada, con su casco antiguo o medina que arranca desde el puerto colina arriba y que será el único lugar que podremos visitar a pie, apremiados por la salida de nuestro avión de vuelta hacia Madrid.

Fotografia-Marruecos_AbueloharaTánger, la ciudad blanca, es nuestra última parada en este viaje a Marruecos Norte. Un mítico inicio dice que esta población colmada de mitos y leyendas fue fundada por Anteo, hijo de Neptuno, quien puso a la ciudad el nombre de su mujer Tingis. Si ha contado con algún momento de tranquilidad, debió ser ese porque después ha sufrido las invasiones de Cartagineses, Vándalos, Fenicios, Romanos, Árabes y europeos, entre estos últimos los españoles por supuesto, los franceses, ingleses y portugueses.

Sin duda, tanta necesidad de defensa hacia el mar, es lo que determina esas poderosas murallas y torreones que custodian su Medina y esa infinidad de callejuelas construidas en la colina.
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Por ese motivo y no podía ser de otro modo, nuestra primera parada al acceder a la zona antigua fue en la Terrasse Borj al-Hajoui, en la Plaza de Faro, donde vemos varios cañones de origen portugués y unas bonitas vistas sobre el puerto y el estrecho de Gibraltar.

Después de tanta invasión, desde la época colonial Tánger se ha convertido en inspiración para generaciones de artistas y ha sufrido algunos cambios adecuando sus antiguos edificios y callejuelas a un carácter más cosmopolita. Accedemos por el Boulevard Pasteur y vamos viendo sus calles, balcones y edificios muy variados. Cafés con terrazas tranquilas desde las que se ver pasar a los miles de viajeros.
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Un anciano sentado en un pequeño café nos señala un edificio con una pequeña entrada en el que se observan algunos obreros rematando y nos invita a visitarlo mientras nos dice "Palacio bonito, muy bonito, podéis pasar". Algo temerosos por la situación nos atrevemos a cruzar la pequeña puerta y nos quedamos sorprendidos de lo que escondía. Hall, salones, escaleras, lamparas, un patio interior y una estructura con una decoración árabe exuberante. Estábamos en el interior del "Palais Zahia" que pocos días después inauguraba y abría por primera vez sus puertas como hotel-spa. Si algún día vuelvo a Tánger no dudaré donde alojarme.

Fotografia-Marruecos_AbueloharaMuy cerca y siguiendo hacia arriba, encontramos el Gran Teatro Cervantes, pequeñas mezquitas y edificios u balcones llamativos y variados, pequeños cafetínes, tiendas y pensiones. Poco a poco las calles van siendo más estrechas hasta que nos encontramos en lo más antiguo y laberíntico de la ciudad. Especial atención requiere la Plaza del 9 de abril de 1947 donde se encuentra el Gran Zoco y por lo tanto el mercado y gran parte del ajetreo de la ciudad.

La Kasbah es el lugar donde más tiempo invertimos. Entramos por su puerta principal llamada Bab el Assa o puerta de los centinelas donde al parecer se torturaba y ejecutaba a los presos. Cuando nosotros entramos estaban rodando un culebrón y los extras estaban en el rato del bocadillo, la estampa era singular. Por esa puerta accedimos al Museo de la Kasbah, antiguo Dar el Majzen o Casa de la gobernación.

Fotografia-Marruecos_AbueloharaEl museo tiene horario de visita y debimos esperar a las diez de la mañana, en el interior las señoras de la limpieza aún realizaban su trabajo mientras algunos turistas muy madrugadores como nosotros paseábamos por el antiguo palacio del sultán fundado por Moulay Ismail en el siglo XVII. Los patios porticados y sus columnas de mármol y arcos revestidos de azulejos son espectaculares y sirven de paso a muchas otras estancias y salas museo. Los techos de madera de cedro y paredes de estuco del palacio son muy bellos y le han dado fama mundial. Pudimos ver piezas de arte marroquí, antigüedades y piezas arqueológicas de enorme valor.

Fotografia-Marruecos_AbueloharaDespués de pasear un rato por los jardines del Palacio comenzamos la bajada hacia el puerto accediendo a las murallas por la Puerta de Bab el Bahr o Puerta del Mar que se abre hacia la bahía y sus fuertes Borj el Hadjoui y Borj el Mosra que aún apuntan sus armas hacia el posible enemigo. Ya desde abajo a nivel del mar y volviendo hacia nuestro autocar disfrutamos de las excelentes vistas sobre el nuevo puerto y vimos la fortaleza de Borj el-Baroud que dejamos a la espalda despidiéndonos de Tánger.

Fotografia-Marruecos_AbueloharaOtros lugares sin visitar obligan a volver a Tánger con más pausa: La mezquita de Sidi boy Abid, la Iglesia Anglicana de St Andrew, el Parque de la Mendubia, souk Dakhil o el zoco chico, el Café de París, la Rue des Siaghins o calle de los plateros, la Iglesia de la Purísima Concepción, el Palacio de Dar Niaba, la Legación de los Estados Unidos de 1821, el Museo de la Fundación Lorin, la Gran Mezquita, la plaza de los Aisauas, la calle de las sinagogas (Cheikh el harrak), la famosa perfumería Madini y muchos otros.

Hemos llegado al final de nuestro viaje a Marruecos Norte y mi Nikon D850 vuelve repleta de recuerdos de este precioso país al que espero volver. Ha sido un placer compartir esta pequeña aventura con el grupo TRAVELOVERS al que desde aquí envío un fuerte abrazo.

Saludos, buen viaje y buenas fotos a tod@s.


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Assilah - Viaje a Marruecos

Fotografia-Marruecos_AbueloharaDespués de conocer la maravillosa población de Chefchaouen en las faldas de la cordillera del Rif, nuestro viaje cambia de rumbo y nos dirigimos a la costa atlántica marroquí para visitar y recorrer la población costera de Assilah. Dependiendo que mapa consultes, podrás comprobar que también es llamada Arcila o Arzila. Sea como fuere, nuestra siguiente visita es para conocer y recorrer sobre todo, la preciosa ciudad antigua amurallada junto al mar.

Fotografia-Marruecos_AbueloharaLlegamos a mediodía tras recorrer unos 150 kilómetros con nuestro autocar, con una parada para reponer fuerzas que nos supuso unas tres horas y media de viaje por las carreteras de marruecos, llegamos a nuestro alojamiento en el Hotel Azayla donde dejamos inmediatamente nuestras maletas y nos preparamos para salir a conocer Assilah.

Nada más salir del hotel, a pocos metros hacia el paseo del puerto nos encontramos con el Café Ibn Rushd, donde tomamos un té a la menta buenísimo y aprovechamos su wifi para enviar recados a casa. En Marruecos el roaming no es gratuito como en Europa y la comunicación, si no quieres gastar más dinero, queda reducida al wifi de los hoteles o cafeterías.

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Desde hace cinco siglos, las murallas de Assilah luchan por detener las aguas del océano Atlántico y cuidar de una bonita medina y sus calles animadas y coloridas que antaño como muchas otras ciudades de Marruecos tienen una larga historia de guerras y luchas. El estado actual se debe a la reconstrucción en 1691 por Muley Ismail después de la expulsión de los españoles y antes de los portugueses, los romanos y otros que la conquistaron.

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La medina de Assilah y sus calles transmiten claridad y luminosidad. Aunque su entramado es complejo, tienen una anchura mayor que las calles de Fez, Chefchaouen o Meknes viendo el cielo azul y dejando llegar el sonido del mar que recuerda en algo de nuevo a España, quizá a los pequeños pueblos costeros de Cádiz. Las calles son limpias y silenciosas, predominando el color blando, los tonos de azul, verde o rosa y el enlosado en algunos tramos es obra de los artistas locales.

Fotografia-Marruecos_AbueloharaHay muchos muros y casas adornadas con pinturas murales de los diferentes artistas que la visitan y recorrer la medina en algunos momentos parece la visita de un museo al aire libre. La medina tiene varias puertas, entre ellas la de Bab Homar o la puerta de tierra bajo una torre circular con el escudo de Portugal; La Puerta del Mar junto a la torre blanca y cuadrada en la entrada al puerto y la de Bab Kasba junto a unos jardines en la zona norte.

Fotografia-Marruecos_AbueloharaEntrando por la puerta de Bab Kasba se puede ver la mezquita Kebir que sobresale por su alminar, el centro Hasan II que cuando nosotros visitamos Assilah estaba en obras y otras edificaciones blancas que os conducirán a la plaza de Sidi Ali Ben Hamdush donde está la torre que representa el símbolo de la ciudad y que normalmente se denomina Torre de Assilah. No olvidéis llevar la cámara de fotos para no arrepentiros toda la vida. En mi caso pude disfrutar de la nueva Nikon D850.

Hay muchos otros espacios que visitar, el mercado tradicional, el zoco, la gran mezquita, el Palacio Raisuni, el bastión o mirador de Caraquia desde donde los habitantes y visitantes van a ver las puestas de sol. Una cúpula de color verde señala la Kuba de Sidi Ahmed el Mansur y un pequeño cementerio. Un paseo que os va a mostrar estampas preciosas y únicas junto a las playas al Atlántico que por supuesto también pisamos refrescándonos los pies en un bonito paseo.
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De la ciudad nueva, solo pudimos ver el exterior de la Iglesia católica de San Bartólome construida por las misiones, la calle Ibn Batoutta que es como un mercadillo gigante donde se puede comprar de todo, o la avenida Hassan II que está llena de terrazas que sirven platos de pescado y cocina local, que finalmente te lleva a la plaza de Zalaka donde de nuevo hay un buen número de locales donde desayunar o comer.

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La comida la hicimos junto a Julia, Espe, Fernando y Pedro en el Restaurante Casa Pepe. Con ese nombre podéis imaginar la nacionalidad de quien regenta el local y os aseguro que se come de lujo, la fritura de pescado, las carnes o la Pastela están riquísimas. Por supuesto como buen restaurante español, tenéis la posibilidad de probar la paella, nosotros decidimos degustar la comida de la tierra.

A la mañana siguiente, después de desayunar en la cafetería Le salon des Desserts despedimos esta pequeña pero bonita población y salimos con nuestro grupo TRAVELOVERS y nuestro autocar hacia la última parada, Tánger.


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Última parada:    🚍  TÁNGER 

(en construcción)

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